El permiso en Vulcano by EmaDa
Summary:

Tras tres años desde los acontecimientos que lo llevaron a una pelea a muerte con su capitán, Spock solicita nuevamente un permiso para visitar su planeta. ¿Que podría ser tan importante para que el extremadamente responsable vulcano abandonara la flota temporalmente?


Categories: Works in Progress, Other Languages Characters: Original Character(s)
Crossover Fandom: None
Genres: Kirk/Spock Slash
Other Languages: Spanish
Specific movie: None
Story Type: Romance
Trope (OPTIONAL): None
Universe: ST:TOS Original Universe
Warnings: None
Challenges: None
Series: None
Chapters: 2 Completed: No Word count: 4522 Read: 11140 Published: 08/08/2012 Updated: 07/02/2013
Story Notes:

Apelo a la libertad de expresión y al hecho de estar escribiendo una obra de ficción amateur para presentar esto. Igualmente estaré muy contenta si a alguien le agrada :D. 

Situado en mi universo preferido de Star Trek, TOS de Gene Roddenberry.

Chapter 1 by EmaDa

Capitulo 1



-Capitán Kirk.

Justo cuando se estaba poniendo la última pieza de su uniforme tras su baño, el pitido característico del intercomunicador había llamado la atención de Jim, dirigiéndose a la consola de su camarote y accionándolo, para encontrase con la voz de Scott, el jefe de ingenieros del otro lado.

-Aquí Kirk, informe.

-Las anomalías en los motores continúan, aun no hemos podido localizar la causa.

Kirk tomó unos segundos para analizar la situación.

-¿Que dice Sr. Scott, será necesario abandonar la misión de reabastecimiento de la colonia?

-No lo creo señor – se apresuró a aclarar el ingeniero – más allá de la baja en la potencia, todo parece funcionar con normalidad, en cuanto encontremos el causante, podemos realizar las reparaciones pertinentes sin problemas.

-De acuerdo, continuaremos nuestro curso, sigan buscando, Kirk corto.

Apenas había presionado el botón para cortar la comunicación, cuando un nuevo llamado lo alertó, pero esta vez se trataba de la puerta de su camarote.

-Pase – indicó el capitán accionando el botón que daba acceso.

El vulcano Spock, quien además era su primer oficial científico a bordo de la nave U.S.S. Enterprise, hizo su entrada, saludando cortésmente con un gesto de su cabeza.

-Capitán – habló el medio extraterrestre con su formalidad característica, aunque con el deje de familiaridad que solo guardaba para su superior y amigo humano. 

-Señor Spock, ¿le puedo ayudar en algo? – Jim a su vez uso su particular tenue sonrisita juguetona casi exclusiva para el vulcano, y que este de manera regular respondía aunque solo con la mirada.

-Afirmativo capitán, estoy para solicitar un permiso para ausentarme de esta misión y de la nave durante el tiempo que dure la misma, si continuamos el rumbo actual, estaremos pasando a un millón trescientos mil doscientos kilómetros de la órbita de Vulcano en 3.6 días solares, lo cual acarraría un desvió de tan solo 1 hora con 36 minutos a la velocidad estándar, tomando en cuenta el tiempo de desembarco, de forma similar el regreso…

-Espere, espere –Kirk tuvo que interrumpir agobiado por tanta información repentina, y aun más por la solicitud en sí – ¿acaso me está solicitando ser dejado en vulcano por unos días?

-Es correcto, comprendo que apenas hace tres años de mi solicitud de permiso anterior…

-No, no es eso – volvió a interrumpir el capitán aun intrigado por el asunto, y también si, algo preocupado – lo que quiero decir es, ¿Pasa algo Spock?, ¿está todo bien contigo? –preguntó esta vez viendo directamente a su primer oficial de arriba abajo, de forma casi analítica. 

Spock parecía perfectamente normal, al menos todo lo normal que se puede considerar para ser Spock, no había mostrado ningún comportamiento intranquilo, ni había recibido ningún informe de McCoy sobre que hubiera tenido alguna actitud extraña, o hubiese dejado de comer, sin embargo Kirk no pudo dejar de preguntarse dado lo inusual de la solicitud, si acaso aquella condición biológica que atacaba a los varones vulcanos, había regresado.

-Todo está bien capitán - se apresuró el científico a aclarar, comprendiendo de inmediato lo que estaba pensando su capitán. Jim por un segundo casi hubiera jurado que el rostro del moreno se volvió un tono más verde al contestar – Se trata más bien de un asunto… tradicional. 

-¿Tradicional? –Repitió Kirk dubitativo - ¿Va a asistir a una tradición vulcana?

Tras unos segundos el vulcano volvió a contestar –Si capitán, eso es lo que hare. 

Aunque el tono fue bastante seguro, de cualquier manera Jim no pudo evitar sentir que había algo más tras esta desacostumbrada solicitud, pero dadas las consideraciones del caso, donde la misión que se encontraban llevando a cabo era de naturaleza habitual y el que en todos los años laborando con él, esta era apenas la segunda vez que Spock hacia un requerimiento de esa índole, no había razón alguna para negárselo. 

-De acuerdo Señor Spock, tiene el permiso, considerando lo que nos tome dejar las provisiones y volver, podrá disponer de aproximadamente 4 días en su planeta, ¿le son suficientes?

-3.16 días en realidad, es un tiempo es perfectamente adecuado para mi capitán, se lo agradezco. –el vulcano hizo otro gesto esta vez de despedida y se dirigió a la salida. 

Kirk volvió a mostrar una tenue sonrisa divertida mientras veía al moreno marcharse, por más que pasara el tiempo, no podía evitar seguir sintiendo el encanto de las idiosincrasias y perfecciones de su primer oficial. Aunque esta vez igualmente no podía dejar de sentirse intrigado y un poco intranquilo sobre lo que estaba pasando.

Igualmente pronto se dijo a si mismo que quizás era una exageración de su parte, después de todo, era de todos conocido que ciertamente a pesar de su naturaleza lógica, vulcano poseía una vasta cantidad de tradiciones a las que todos los habitantes eran asiduos, sin contar con el hecho de que en los años que llevaba de conocerlo, eran contadas o nulas las ocasiones donde Spock se había separado de su lado por un tiempo. Era ridículo estar ahora ansioso por que lo iba a hacer, seguramente si McCoy se enterase, se burlaría de él por un buen rato. 


-Señor Spock –Kirk se acercó hasta su primer oficial, cuando este se disponía hacia el trasportador para bajar, ahora que habían llegado a la órbita de su planeta vulcano, el moreno se detuvo y centro su atención en su superior, mostrando una mirada reverente.

-Capitán 

-Entiendo que esta por bajar, si no le molesta, al doctor McCoy y a mí nos gustaría hacerlo con usted para poder expresar nuestros saludos a sus padres, quienes no hemos visto desde la conferencia de Babel. 

Spock alzó levemente una ceja, impresionado. –Como usted lo desee capitán, sin embargo debe saber que en Vulcano no se considera una descortesía si deciden no hacerlo. 

-Quizás no lo sea para los de su raza –continuó Jim con tranquilidad – pero su madre es humana, y yo mismo me sentiría un grosero si me voy de largo y no le manifiesto mis respetos siquiera.

-Por supuesto, será un honor su compañía –finalmente el científico se rindió, al tiempo que Kirk prefirió ignorar el hecho de que por alguna razón todo parecía indicar este no estaba del todo de acuerdo con la idea de la visita a por parte de los humanos. 

No tardaron mucho los dos hombres y el vulcano para teletrasportarse hasta las coordenadas dadas por Spock, apareciendo entonces en un enorme salón recibidor, de paredes altas, ventanas espaciosas y decorado elegantemente con adiamientos claramente vulcanianos.

El doctor lanzó una mirada apreciativa al lugar con asombro – Valla, ¿y a donde hemos llegado Spock?, ¿el palacio real vulcano?

-La casa de mis padres caballeros –informó Spock con resequedad. 

Ambos humanos se voltearon a ver sorprendidos, si bien sabían que Spock pertenecía a una familia influyente de su planeta, apenas ahora alcanzaban a comprender la dimensión real de ello. 

-Tal parece que no ha crecido con demasiadas carencias, ¿No es así señor Spock? – fue el médico de nuevo quien habló, con cierto toque de su tan usual sarcasmo. 

-En vulcano, desde hace ya siglos se ha erradicado el factor pobreza doctor, por lo que ninguno de nosotros sufre de carencias durante su desarrollo. –aclaró Spock intentando casi inútilmente no mostrar ningún signo de disgusto. 

Kirk sonrió, estaba más que acostumbrado al intercambio “amistoso” de sus dos mejores amigos, y debía admitir que en ocasiones la forma como Spock era el único capaz de revirar e incluso llegar a silenciar al médico gruñón, le era completamente divertida.

Esta vez sin embargo McCoy no estaba listo para callarse, y no lo hubiera hecho de no ser porque una voz femenina que se acercaba desde el pasillo de entrada, centro la atención en ello, haciéndolos olvidar de su anterior debate. 

-¡Spock! – Amanda entró al lugar, tan guapa como siempre con una larga túnica de un color dorado oscuro, su cabello exquisitamente recogido en alto, se dirigió a su hijo mostrando una evidente sonrisa emocionada para tomarlo por los brazos.

-Madre –El oficial vulcano regresó el saludo con formalidad debida, sin responder al contacto físico, acostumbrada como estaba, la mujer no se sorprendió, ni se ofendió por ello.

-Estoy tan contenta de que estés aquí hijo –se separó entonces del moreno apreciando a los otros dos que lo acompañaban – Y también es un verdadero placer que hayas traído a tus amigos.

-Señora Sarek –se apresuró Kirk a mostrar cortesía a su vez acercándose a la mujer. 

-Amanda, recuerde capitán. 

-Lo siento, tiene usted razón Amanda, estoy encantado de volver a verla, tan bien como siempre. –volvió a saludar el capitán con una inclinación, ya que aunque siendo humana, la mujer era esposa de un vulcano, de tal manera que no era bien visto que besara su mano.

Spock por su lado solo levantó una ceja, no estaba en conocimiento de que esos dos tuvieran una confianza así. 

-Señora, un enorme placer encontrarla de nuevo –fue ahora McCoy quien mostró su saludo cordial. 

-Igualmente doctor –correspondió con una sonrisa cálida al médico –Pero por favor, no nos quedemos aquí, acompáñenme a la sala, estaremos mucho más cómodos.

-Madre, el capitán y el doctor tienen una misión pendiente en la nave – se apresuró Spock a aclarar.

-El señor Spock tiene razón Amanda, a decir verdad solo hemos venido a expresar nuestros saludos, sin embargo debemos continuar con nuestro trabajo. –fue Kirk quien aceptó, aunque esta vez no pudiendo obviar el hecho de que en definitiva algo raro pasaba, ya que el vulcano parecía tener prisa por sacarlos de ahí. 

-Capitán, se que son hombres ocupados, sin embargo el universo no va a cambiar por el hecho que se queden a tomar una taza de té, nadie debe partir de vulcano sin haber probado una, las hierbas de aquí le aseguro capitán son una de las cosas en definitiva superiores que tienen con respecto a la tierra.

-Madre… -intentó volver a reclamar el vulcano, pero fue interrumpido por la humana.

-Spock por favor, muestra respeto por nuestros invitados. 

-Si madre –aceptó finalmente el oficial bajando levemente la cabeza.

Se veía un poco incomodo, casi como avergonzado, y Kirk no pudo evitar pensar que era completamente adorable, lo que le hiso expresar otra sonrisa. 

-Acompáñenos entonces caballeros –volvió a hablar Amanda ahora dirigiéndose a los dos humanos y comenzando a caminar -Igualmente aun no han visto a Sarek, y estoy segura que el querría saludarlos. 

-Bueno… si, por supuesto –Kirk finalmente asintió y la siguió al igual que McCoy y Spock, aunque el capitán no estaba muy seguro de la ultima parte, así como su relación con Amanda fue excelente desde el principio, el embajador era bastante más complicado, incluso se podría decir algo intimidante para él.

-Spock –llamó la mujer a su vástago – querrías llamar a tu padre, se encuentra en el estudio, podríamos usar los intercomunicadores, pero estoy segura que él estará feliz de verte ahí.

-Madre, mi padre es incapaz de mostrar tal emoción.

-Sí, sí, lo sé, aun así llámalo por favor. 

Sin comprender muy bien el punto, el medio vulcano asintió –Si, enseguida – y salió rumbo donde le habían dicho. 

McCoy por un momento pudo apreciar algo que sin duda si sería una ventaja de ser vulcano, tener hijos disciplinados y sumisos parecía ser de hecho la norma, tomando en cuenta incluso que de hecho Spock estaba considerado algo así como un rebelde entre su raza.

-Aun así sigo segura que Sarek estará más que feliz de verlo. –aseguró nuevamente la mujer discretamente a los dos hombres, mientras comenzaban a servir el té.

-Amanda – Kirk habló de nuevo tomando su taza, un utensilio hermoso y labrado – entiendo entonces que la relación de Spock y Sarek ha mejorado bastante.

-Oh si capitán –exclamó la aludida con emoción evidente–desde los acontecimientos en el viaje a Babel ellos ya se hablan, de hecho mantienen una comunicación casi tan constante como la que mantiene Spock conmigo, estoy muy agradecida con ustedes por ello caballeros. 

-Me parece que el merito es solo de ellos mismos señora –fue McCoy quien habló a continuación.

-Pero no hubiera sido posible sin su ayuda, además, el nunca lo admitirá claro está, pero el simple hecho de ver a Spock como todo un primer oficial de una nave tan magnífica, trabajando con tal profesionalidad a su lado capitán, llenaron a Sarek de orgullo.

Kirk sonrió complacido –Bueno, su hijo es en definitiva uno de los mejores oficiales que existen Amanda. 

-Lo sé –dijo ella también orgullosa –Y Sarek también, está fascinado con ello, aunque no lo diga, incluso lo está con el absurdo hecho de que Spock se haya negado a darle su sangre por proteger a la nave ante todo, claro, eso es algo que solo un vulcano podría encontrar motivo de felicidad.

Los tres humanos rieron un poco, definitivamente la misma lógica siempre sería diferente para ambas especies.

-Bueno, lo importante es que ahora las cosas están tan bien, que incluso Spock ha vuelto para participar en tradiciones vulcanas con su familia – Kirk habló nuevamente sin quitar la sonrisa de su rostro, tras un trago a aquel delicioso y bien valorado té. 

-Así es –continuó ella dando su propio trago a la bebida – Es una lástima que el trabajo no les permita quedarse a la ceremonia de unión caballeros, aunque aquí los invitados no son tan comunes, estoy segura que Spock valoraría tener a sus amigos cerca.

-¿Ceremonia de unión? –alcanzó a preguntar Kirk bajando de repente la taza cuando casi rozaba su boca.

-Por supuesto, ¿Acaso Spock no les participó al respecto? – preguntó ella y al ver los rostros contrariados de los hombres asumió que no – valla, la siempre presente discreción vulcana. Después de lo que paso con T'Pring, Spock quedo soltero, algo que como ustedes saben, un vulcano varón no se puede permitir, por otro lado, hace algunos años Skosh, un científico vulcano, hijo de unos amigos de mi marido ha quedado viudo, de tal manera que recientemente han solicitado a Spock para que sea una con él, generalmente estas alianzas se llevan a cabo en la niñez, pero dadas las circunstancias, ahora solo esperamos que esta noche ellos puedan conocerse y concretar todo para la ceremonia el día de mañana.

-Amanda – exclamó Kirk evidentemente paralizado- está diciendo entonces que Spock ha venido aquí a conocer y casarse con un vulcano.

-Eso es correcto capitán... – he iba continuar, pero fue justo en ese instante donde Spock se apareció nuevamente junto con su padre, el embajador Sarek.

 

 

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